La diseñadora del Maule que creó una banda sensorial para ciegos y fue premiada por la Unión Europea
Silvana Herrera Leiva fundó MOV Design desde la Universidad de Talca y desarrolló un dispositivo que usa tecnología de ecolocalización para ayudar a personas con discapacidad visual a desplazarse de forma autónoma. En 2025 recibió el premio Ingenias LATAM, otorgado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea.
Todo comenzó con un proyecto de título en la Escuela de Diseño de la Universidad de Talca. Silvana Herrera Leiva salió a la calle a observar cómo se movían las personas con discapacidad visual y detectó un problema concreto: el bastón blanco generaba complicaciones físicas a largo plazo y, si se perdía en un espacio cerrado, recuperarlo era casi imposible. La respuesta llegó desde la naturaleza. Investigando biomimesis, descubrió cómo los delfines detectan su entorno mediante ecolocalización, y a partir de ahí nació MOV: una banda sensorial con sensores láser que mapea el espacio y alerta al usuario sobre la presencia de obstáculos, sin necesidad de ocupar las manos.
El dispositivo no solo apunta a la funcionalidad, sino también a la inclusión social. Herrera buscó deliberadamente que MOV no tuviera apariencia ortopédica, sino contemporánea, para que quienes lo usen se sientan parte de la evolución tecnológica y puedan realizar acciones cotidianas, como caminar de la mano con alguien. Esa mirada integral fue clave para que en 2025 la iniciativa recibiera el premio Ingenias LATAM, distinción de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea que reconoce a mujeres innovadoras de América Latina. Para la diseñadora, el galardón significó validación, pero también síndrome del impostor: "Todavía no me lo creo", reconoció.
Silvana lleva seis años trabajando en este proyecto desde la Región del Maule, con recursos escasos y muchos fracasos de por medio, que describe como insumos para mejorar. Destaca que, a diferencia de otras tecnologías para la discapacidad visual que existen en el mundo, MOV tiene la ventaja de ser accesible económicamente para el usuario final. Su meta es seguir aportando desde las regiones y demostrar que la innovación con impacto social no requiere venir de los grandes centros urbanos.


















