82 personas certificadas para cuidar con dignidad: SENCE forma cuidadores en el Maule ante el envejecimiento acelerado de la población
Participantes de Curicó, Maule, Chanco y Cauquenes completaron 158 horas de capacitación en cuidado de personas con dependencia, en un programa que combina herramientas técnicas con enfoque de derechos, autonomía y género.
El 9% de la población adulta del Maule presenta algún grado de dependencia, y ese porcentaje no va a disminuir con los años sino todo lo contrario. Frente a ese escenario demográfico concreto, el SENCE certificó esta semana a 82 personas como cuidadoras y cuidadores tras completar el curso "Cuidado y Asistencia para Personas con Dependencia Leve o Moderada", una capacitación de 158 horas que benefició a participantes de Curicó, Maule, Chanco y Cauquenes. El programa entregó herramientas teóricas y prácticas para brindar apoyo integral a personas con distintos niveles de dependencia, con énfasis en el trato digno, el respeto por la autonomía y los enfoques de derechos, inclusión y género. No es un curso de técnicas básicas sino una formación que apunta a profesionalizar un rol que en Chile ha sido históricamente invisible y mayoritariamente femenino.
El seremi del Trabajo, Ervin Castillo, fue directo en el contexto que hace urgente ampliar este tipo de programas: la población está envejeciendo y cada vez se necesitan más personas capacitadas en cuidados, una demanda que el mercado laboral ya está sintiendo y que seguirá creciendo. El seremi también valoró el alto interés que generó la convocatoria, anticipando el desafío de escalar estas capacitaciones en el corto y mediano plazo. Los testimonios de quienes egresaron ilustran el doble impacto del programa: Rosalín Moreno destacó las oportunidades laborales que abre, Alejandra Inostroza lo usará para cuidar a un adulto mayor de su propia familia, y José Luis Faudito ya piensa en seguir capacitándose para aportar a garantizar una vida digna a las personas con dependencia.
Lo que hace relevante a esta certificación más allá de los 82 egresados es lo que representa para una región que envejece más rápido que su capacidad de respuesta. Cuidar bien a una persona con dependencia no es un oficio que se aprende de manera intuitiva, y contar con profesionales formados en esa tarea marca una diferencia concreta en la calidad de vida de las personas que los necesitan y de las familias que los acompañan.


















