El arte de escribir a mano según Franco Caballero
No concibo un poema escrito originalmente en Word. Yo creo que cuando se revela el género lírico derriba todas las capas de la máquina como cuerpo, y extiende el ser hacia las hojas blancas del cuaderno que reciben el gesto poético. Un poema es siempre escrito a mano, y más aún con lápiz mina, por tanto, goma y sacapuntas, los mejores amigos del estudiante junto con el estuche y el lápiz de pasta azul, verde, rojo y negro. Es parte de las herramientas esenciales con las que trabaja el que estudia.
La relevancia del lápiz de mina recae en el valor de la rectificación, por ende, sirve para lo dudoso, ya sean pensamientos propios o críticos respecto a la materia; a diferencia del lápiz de pasta azul que escribe el contenido. Así, el estudiante que se hace digno —o en vías de hacerse— se da cuenta que todo avance lo retorna a los orígenes, a los primeros años de la enseñanza básica.
Lo mismo sucede cuando escribimos con manuscrita, las añoranzas del pasado escolar se nos vienen a la mente... Pero por qué habría una persona transitar de la imprenta... La misma ocurrió con el lápiz de pasta azul...
El espíritu del estudiante autodidacta como corazón del aprendizaje se torna esencial cuando la voluntad arroja semillas en las tendencias auténticas... Todo ello es artístico podríamos decir...
Ahora bien, su fundamento trasciende la barrera... Digamos que cuando lo artístico trasciende...
Franco Caballero Vásquez