Para muchos de los niños que llegaron este sábado al IND del Maule en Talca, era la primera vez que veían una piscina temperada de cerca, y mucho menos que se metían a una. Esa imagen resume bien el sentido del programa Crecer en Movimiento, que durante las vacaciones de invierno abrió las puertas del principal recinto deportivo de la región a más de un centenar de estudiantes provenientes de comunas rurales del Maule. La convocatoria reunió a beneficiarios de las Escuelas Modelo CEM de Curepto, Romeral, Longaví y Pelluhue, además de niños de los talleres CEM de Retiro, Yerbas Buenas y la Escuela Colín de la comuna de Maule, y de usuarios de la Unión Nacional de Padres y Amigos de Personas con Discapacidad de Talca. La seremi del Deporte, Francisca Mardones, los recibió personalmente y fue clara en el objetivo: ampliar la cobertura del Estado con los recursos disponibles, democratizando el acceso a instalaciones de primer nivel para quienes en sus comunas de origen no tienen nada parecido. El atractivo principal fue la piscina temperada, pero la jornada incluyó también talleres de futsal con implementación completa, en dos fines de semana consecutivos que permitieron a los niños ampliar su experiencia deportiva más allá de lo que sus escuelas rurales pueden ofrecer. El director subrogante del IND del Maule, Javier Mariscal, celebró la apertura del recinto con una frase que apunta directo al fondo del asunto: democratizar el acceso a instalaciones de primer nivel no es un slogan sino una decisión concreta de abrir puertas que habitualmente están cerradas para quienes viven fuera de los centros urbanos. La reacción desde el territorio fue inmediata y elocuente. Yuridia Valverde, encargada de la delegación de Retiro, lo describió como una experiencia muy buena precisamente porque los niños no conocían esa infraestructura, y las vacaciones de invierno se convirtieron así en una oportunidad para que la descubrieran. Para docenas de estudiantes rurales del Maule, este fin de semana no fue solo una jornada deportiva sino el primer encuentro con una realidad que en la ciudad se da por descontada.
Hay personas que no van al médico aunque lo necesiten, no por negligencia sino porque sus circunstancias hacen imposible el traslado o el trámite. Para ellas existe la Ruta Médica, y este lunes el delegado presidencial Juan Eduardo Prieto dio el vamos oficial a la edición 2026 del dispositivo, que operará en Talca, Curicó y Linares hasta septiembre con una inversión cercana a los $20 millones. El programa, ejecutado por la Universidad Católica del Maule mediante convenio con el Ministerio de Desarrollo Social, despliega equipos conformados por médicos, enfermeras y TENS directamente en los lugares donde las personas en situación de calle pernoctan o transitan habitualmente, sin esperar que ellas lleguen a un centro de salud. El delegado Prieto fue preciso en la lógica del dispositivo: muchas personas, pese a todos los esfuerzos de convocatoria, no desean trasladarse a los albergues o dispositivos disponibles, y por eso la ruta médica va donde están ellas. La UCM llega a esta edición con un currículum que habla por sí solo: es el sexto año consecutivo que la universidad participa en el programa, aportando equipos de salud que combinan atención clínica con algo que el vicerrector Alfredo García describió como igualmente importante, el acompañamiento y la cercanía humana. Muchas personas en situación de calle necesitan también conversación y apoyo, y eso es parte de lo que los equipos ofrecen en cada ronda nocturna. El seremi de Salud subrogante, Orlando Cáceres, sumó la dimensión preventiva del dispositivo: la evaluación médica oportuna en terreno permite detectar riesgos antes de que se conviertan en cuadros críticos, especialmente en un invierno que los pronósticos anuncian especialmente complejo con bajas temperaturas y lluvias intensas. El seremi de Desarrollo Social, Pablo Olivares, puso en perspectiva la red completa que el Plan Protege Invierno ha construido este año: más de 200 cupos en albergues operativos desde fines de mayo, Ruta Social ya activa y ahora la Ruta Médica completando el triángulo de protección. Tres herramientas distintas para una misma urgencia, que ninguna persona muera en la calle durante el invierno del Maule por falta de atención del Estado.
El momento para vacunarse no es cuando el invierno ya pasó. Es ahora, en plena circulación viral, cuando la influenza predomina en los reportes del Ministerio de Salud y cuando cada semana sin vacuna es una semana de exposición innecesaria. La Seremi de Salud del Maule reforzó esta semana el llamado urgente a completar la inmunización, con una región que registra un 79% de avance en la campaña, es decir, 537.978 personas vacunadas de una población objetivo de 680.878. El número que importa es el que queda: cerca de 143 mil maulinos que pertenecen a los grupos prioritarios todavía no han recibido la vacuna, y el seremi subrogante Orlando Cáceres fue directo en el mensaje que eso implica, son personas que hoy enfrentan un mayor riesgo de hospitalización, complicaciones severas y fallecimientos en un contexto de alta circulación viral. Los grupos que más urgencia tienen para vacunarse son los mismos de siempre pero que en este contexto cobran especial relevancia: personas mayores de 60 años, enfermos crónicos, embarazadas, niños y niñas pequeños y otros grupos priorizados por el Programa Nacional de Inmunizaciones. Para todos ellos, la vacuna es gratuita y está disponible en vacunatorios, centros de salud y establecimientos en convenio en las 30 comunas de la región, sin necesidad de sacar hora ni de buscar lejos. El único requisito es llegar. Cáceres fue enfático en que la vacunación no es el único frente de protección disponible pero sí el más efectivo para prevenir cuadros graves. El complemento son las medidas de autocuidado que esta altura del invierno ya debieran ser parte del hábito: lavado frecuente de manos, ventilación permanente de espacios cerrados aunque haga frío, consulta oportuna ante síntomas respiratorios y uso responsable de la red asistencial para no saturar los centros de urgencia con cuadros que pueden resolverse en atención primaria. La lógica es simple: vacunarse a tiempo es cuidarse, y cuidarse también es cuidar a quienes están al lado.
Tres años después de los temporales de 2023, hay emprendedores del Maule que todavía no han podido recuperar lo que perdieron. El Gobierno Regional y el FOSIS decidieron actuar sobre esa deuda pendiente con el Programa Emprendamos Emergencia Temporal, una iniciativa financiada con recursos del FNDR que entregará apoyo concreto a 497 emprendedoras y emprendedores de las 30 comunas de la región que vieron dañada su actividad productiva durante las intensas lluvias e inundaciones del segundo semestre de aquel año. Cada persona beneficiada recibirá $800 mil para financiar la compra de maquinarias, herramientas e insumos, además de formación grupal, asesorías individuales y capacitaciones. Las postulaciones están abiertas hasta el 30 de junio a través de www.fosis.gob.cl con Clave Única. Los requisitos para acceder al programa son cuatro: ser mayor de 18 años, estar en el 60% más bajo del Registro Social de Hogares, residir en alguna comuna del Maule y acreditar la afectación o daño sufrido mediante una institución competente, ya sea el municipio correspondiente o la Delegación Presidencial Regional. El director regional del FOSIS, César Muñoz Vergara, fue claro en la importancia de ese último requisito: la acreditación permite focalizar el apoyo en quienes realmente lo necesitan y asegurar que los recursos lleguen a quienes el temporal efectivamente perjudicó en su actividad económica. El gobernador Pedro Pablo Álvarez-Salamanca describió el sentido del programa con una frase que apunta al fondo del asunto: el Gobierno Regional quiere estar presente cuando más se necesita, entregando apoyo que se sienta en el bolsillo y en la capacidad de generar ingresos. Para cientos de emprendedores que llevan casi tres años operando con menos herramientas de las que tenían antes de las inundaciones, el plazo para postular vence en diez días y la oportunidad no se repetirá.
Durante años, ver un partido en el Estadio Municipal de Sagrada Familia significaba estar parado, mojarse si llovía o quedarse fuera si el espacio no daba. La comuna no contaba con graderías techadas ni con las condiciones mínimas para recibir cómodamente al público, una carencia que limitaba tanto la asistencia a los eventos como las posibilidades de desarrollo deportivo de la comunidad. Esa historia terminó esta semana cuando el encargado de la Unidad Regional Subdere del Maule, Francoly Bravo, y el alcalde Osvaldo Jorquera cortaron la cinta inaugural de la nueva infraestructura, financiada con más de $106 millones a través del Programa de Mejoramiento Urbano y Equipamiento Comunal. Las obras contemplaron la reposición de dos graderías con una superficie total de 204,3 metros cuadrados, construidas con estructura metálica y equipadas con cubierta protectora para 430 butacas individuales. Bravo enmarcó la inversión en el mandato que el Gobierno ha fijado para las instituciones públicas: responder a las demandas concretas de las comunidades con inversión que se sienta en la vida cotidiana de las personas. Una gradería techada puede parecer un detalle menor en el contexto de las grandes cifras de inversión regional, pero para los vecinos de Sagrada Familia que llevan años yendo al estadio con paraguas o de pie, es exactamente el tipo de mejora que distingue un recinto funcional de uno que la comunidad realmente disfruta y habita. La seremi del deporte, Francisca Mardones, sumó la perspectiva que va más allá de este proyecto puntual: los niños son el futuro y darles estas comodidades es el primer paso de un camino que puede continuar con iluminación, mejoras en otros recintos y más infraestructura deportiva para la comuna. El alcalde Jorquera cerró con una ambición que no escondió: quiere más. Más obras, más avances, más inversión en una comuna que según sus palabras aún tiene mucho por hermosear. Las 430 butacas inauguradas esta semana son el piso de lo que viene, y esa actitud de seguir empujando es exactamente la que una comunidad deportiva necesita para crecer.
Para muchos de los niños que llegaron este sábado al IND del Maule en Talca, era la primera vez que veían una piscina temperada de cerca, y mucho menos que se metían a una. Esa imagen resume bien el sentido del programa Crecer en Movimiento, que durante las vacaciones de invierno abrió las puertas del principal recinto deportivo de la región a más de un centenar de estudiantes provenientes de comunas rurales del Maule. La convocatoria reunió a beneficiarios de las Escuelas Modelo CEM de Curepto, Romeral, Longaví y Pelluhue, además de niños de los talleres CEM de Retiro, Yerbas Buenas y la Escuela Colín de la comuna de Maule, y de usuarios de la Unión Nacional de Padres y Amigos de Personas con Discapacidad de Talca. La seremi del Deporte, Francisca Mardones, los recibió personalmente y fue clara en el objetivo: ampliar la cobertura del Estado con los recursos disponibles, democratizando el acceso a instalaciones de primer nivel para quienes en sus comunas de origen no tienen nada parecido. El atractivo principal fue la piscina temperada, pero la jornada incluyó también talleres de futsal con implementación completa, en dos fines de semana consecutivos que permitieron a los niños ampliar su experiencia deportiva más allá de lo que sus escuelas rurales pueden ofrecer. El director subrogante del IND del Maule, Javier Mariscal, celebró la apertura del recinto con una frase que apunta directo al fondo del asunto: democratizar el acceso a instalaciones de primer nivel no es un slogan sino una decisión concreta de abrir puertas que habitualmente están cerradas para quienes viven fuera de los centros urbanos. La reacción desde el territorio fue inmediata y elocuente. Yuridia Valverde, encargada de la delegación de Retiro, lo describió como una experiencia muy buena precisamente porque los niños no conocían esa infraestructura, y las vacaciones de invierno se convirtieron así en una oportunidad para que la descubrieran. Para docenas de estudiantes rurales del Maule, este fin de semana no fue solo una jornada deportiva sino el primer encuentro con una realidad que en la ciudad se da por descontada.
Hay personas que no van al médico aunque lo necesiten, no por negligencia sino porque sus circunstancias hacen imposible el traslado o el trámite. Para ellas existe la Ruta Médica, y este lunes el delegado presidencial Juan Eduardo Prieto dio el vamos oficial a la edición 2026 del dispositivo, que operará en Talca, Curicó y Linares hasta septiembre con una inversión cercana a los $20 millones. El programa, ejecutado por la Universidad Católica del Maule mediante convenio con el Ministerio de Desarrollo Social, despliega equipos conformados por médicos, enfermeras y TENS directamente en los lugares donde las personas en situación de calle pernoctan o transitan habitualmente, sin esperar que ellas lleguen a un centro de salud. El delegado Prieto fue preciso en la lógica del dispositivo: muchas personas, pese a todos los esfuerzos de convocatoria, no desean trasladarse a los albergues o dispositivos disponibles, y por eso la ruta médica va donde están ellas. La UCM llega a esta edición con un currículum que habla por sí solo: es el sexto año consecutivo que la universidad participa en el programa, aportando equipos de salud que combinan atención clínica con algo que el vicerrector Alfredo García describió como igualmente importante, el acompañamiento y la cercanía humana. Muchas personas en situación de calle necesitan también conversación y apoyo, y eso es parte de lo que los equipos ofrecen en cada ronda nocturna. El seremi de Salud subrogante, Orlando Cáceres, sumó la dimensión preventiva del dispositivo: la evaluación médica oportuna en terreno permite detectar riesgos antes de que se conviertan en cuadros críticos, especialmente en un invierno que los pronósticos anuncian especialmente complejo con bajas temperaturas y lluvias intensas. El seremi de Desarrollo Social, Pablo Olivares, puso en perspectiva la red completa que el Plan Protege Invierno ha construido este año: más de 200 cupos en albergues operativos desde fines de mayo, Ruta Social ya activa y ahora la Ruta Médica completando el triángulo de protección. Tres herramientas distintas para una misma urgencia, que ninguna persona muera en la calle durante el invierno del Maule por falta de atención del Estado.
El momento para vacunarse no es cuando el invierno ya pasó. Es ahora, en plena circulación viral, cuando la influenza predomina en los reportes del Ministerio de Salud y cuando cada semana sin vacuna es una semana de exposición innecesaria. La Seremi de Salud del Maule reforzó esta semana el llamado urgente a completar la inmunización, con una región que registra un 79% de avance en la campaña, es decir, 537.978 personas vacunadas de una población objetivo de 680.878. El número que importa es el que queda: cerca de 143 mil maulinos que pertenecen a los grupos prioritarios todavía no han recibido la vacuna, y el seremi subrogante Orlando Cáceres fue directo en el mensaje que eso implica, son personas que hoy enfrentan un mayor riesgo de hospitalización, complicaciones severas y fallecimientos en un contexto de alta circulación viral. Los grupos que más urgencia tienen para vacunarse son los mismos de siempre pero que en este contexto cobran especial relevancia: personas mayores de 60 años, enfermos crónicos, embarazadas, niños y niñas pequeños y otros grupos priorizados por el Programa Nacional de Inmunizaciones. Para todos ellos, la vacuna es gratuita y está disponible en vacunatorios, centros de salud y establecimientos en convenio en las 30 comunas de la región, sin necesidad de sacar hora ni de buscar lejos. El único requisito es llegar. Cáceres fue enfático en que la vacunación no es el único frente de protección disponible pero sí el más efectivo para prevenir cuadros graves. El complemento son las medidas de autocuidado que esta altura del invierno ya debieran ser parte del hábito: lavado frecuente de manos, ventilación permanente de espacios cerrados aunque haga frío, consulta oportuna ante síntomas respiratorios y uso responsable de la red asistencial para no saturar los centros de urgencia con cuadros que pueden resolverse en atención primaria. La lógica es simple: vacunarse a tiempo es cuidarse, y cuidarse también es cuidar a quienes están al lado.
Tres años después de los temporales de 2023, hay emprendedores del Maule que todavía no han podido recuperar lo que perdieron. El Gobierno Regional y el FOSIS decidieron actuar sobre esa deuda pendiente con el Programa Emprendamos Emergencia Temporal, una iniciativa financiada con recursos del FNDR que entregará apoyo concreto a 497 emprendedoras y emprendedores de las 30 comunas de la región que vieron dañada su actividad productiva durante las intensas lluvias e inundaciones del segundo semestre de aquel año. Cada persona beneficiada recibirá $800 mil para financiar la compra de maquinarias, herramientas e insumos, además de formación grupal, asesorías individuales y capacitaciones. Las postulaciones están abiertas hasta el 30 de junio a través de www.fosis.gob.cl con Clave Única. Los requisitos para acceder al programa son cuatro: ser mayor de 18 años, estar en el 60% más bajo del Registro Social de Hogares, residir en alguna comuna del Maule y acreditar la afectación o daño sufrido mediante una institución competente, ya sea el municipio correspondiente o la Delegación Presidencial Regional. El director regional del FOSIS, César Muñoz Vergara, fue claro en la importancia de ese último requisito: la acreditación permite focalizar el apoyo en quienes realmente lo necesitan y asegurar que los recursos lleguen a quienes el temporal efectivamente perjudicó en su actividad económica. El gobernador Pedro Pablo Álvarez-Salamanca describió el sentido del programa con una frase que apunta al fondo del asunto: el Gobierno Regional quiere estar presente cuando más se necesita, entregando apoyo que se sienta en el bolsillo y en la capacidad de generar ingresos. Para cientos de emprendedores que llevan casi tres años operando con menos herramientas de las que tenían antes de las inundaciones, el plazo para postular vence en diez días y la oportunidad no se repetirá.
Durante años, ver un partido en el Estadio Municipal de Sagrada Familia significaba estar parado, mojarse si llovía o quedarse fuera si el espacio no daba. La comuna no contaba con graderías techadas ni con las condiciones mínimas para recibir cómodamente al público, una carencia que limitaba tanto la asistencia a los eventos como las posibilidades de desarrollo deportivo de la comunidad. Esa historia terminó esta semana cuando el encargado de la Unidad Regional Subdere del Maule, Francoly Bravo, y el alcalde Osvaldo Jorquera cortaron la cinta inaugural de la nueva infraestructura, financiada con más de $106 millones a través del Programa de Mejoramiento Urbano y Equipamiento Comunal. Las obras contemplaron la reposición de dos graderías con una superficie total de 204,3 metros cuadrados, construidas con estructura metálica y equipadas con cubierta protectora para 430 butacas individuales. Bravo enmarcó la inversión en el mandato que el Gobierno ha fijado para las instituciones públicas: responder a las demandas concretas de las comunidades con inversión que se sienta en la vida cotidiana de las personas. Una gradería techada puede parecer un detalle menor en el contexto de las grandes cifras de inversión regional, pero para los vecinos de Sagrada Familia que llevan años yendo al estadio con paraguas o de pie, es exactamente el tipo de mejora que distingue un recinto funcional de uno que la comunidad realmente disfruta y habita. La seremi del deporte, Francisca Mardones, sumó la perspectiva que va más allá de este proyecto puntual: los niños son el futuro y darles estas comodidades es el primer paso de un camino que puede continuar con iluminación, mejoras en otros recintos y más infraestructura deportiva para la comuna. El alcalde Jorquera cerró con una ambición que no escondió: quiere más. Más obras, más avances, más inversión en una comuna que según sus palabras aún tiene mucho por hermosear. Las 430 butacas inauguradas esta semana son el piso de lo que viene, y esa actitud de seguir empujando es exactamente la que una comunidad deportiva necesita para crecer.